miércoles, 31 de agosto de 2011

comentario del capitulo 1 y 2 del libro Historia del arte y lucha de clases

Toda formación social está compuesta por tres niveles específicos: NIVEL ECONOMICO, NIVEL POLITICO Y NIVEL IDEOLOGICO. El nivel económico es el determinante en última instancia, es decir que es siempre el nivel económico el que, a causa de sus modificaciones intrínsecas, asigna ya sea al nivel político y al nivel ideológico.
La ideología es entonces, la expresión de la relación de los hombres con su mundo, es decir, la unidad sobre determinada de su relación real y de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia reales. La correspondencia de la ideología dominante y de la clase políticamente dominante se debe al hecho de que la constitución del nivel ideológico ocurre en la unidad de la estructura global de una formación social que tiene por efecto, en el campo de la lucha de clases, la dominación de tal o cual clase, por lo tanto para la historia del arte también, si la ideología en general tiene por función disimular las contradicciones, la ideología dominante, las ideologías de las clases dominantes hacen a Fortiori lo mismo.
Un segundo e importante elemento que caracteriza al nivel ideológico consiste en su división en regiones o formas una de las cuales domina siempre a los demás. Las diversas formas del nivel ideológico, se las puede llamar ideologías regionales; por ejemplo, la región moral, jurídica, política, religiosa, económica. La dominación de una región o forma del nivel ideológico sobre las demás es en sí muy compleja.
René Huyghe miembro de la academia Francesa afirmaba “No es posible descifrar la obra de arte y el contenido humano con que la ha cargado el artista si no se descubre la lectura compleja que ofrece toda imagen: la mirada superficial cree no tener que reconocer en ella otra cosa que la similitud de realidades familiares y se entretiene en este juego de reproducción. El fondo del pensamiento de Huygue afirmaba ¡La historia de la producción de imágenes no es otra cosa que la historia de las naturalezas humanas que se ocultan detrás de cada obra!
Las imágenes son consideradas y analizadas como la objetivación de la vivencia de sus productores. El equivalente de esta actitud consiste en explicar la imagen a través de los efectos psicológicos que esta produce sobre el espectador.
El status del psicoanálisis depende por completo de la solución dada al problema de la relación individuo-historia. A partir del momento en que los acontecimientos históricos están considerados como el producto del comportamiento humano, ya no hay límites entre la ciencia de la historia y el psicoanálisis. Pero el Psicoanálisis no puede aplicarse en historia del arte, ya que, por su índole misma, no puede ocuparse más que de los fenómenos individuales y jamás de los fenómenos históricos, que son siempre la resultante de la acción de grupos sociales.
La explicación psicológica, la psicoanalítica y la explicación por el medio tienen, a pesar de las diferencias esenciales, una base común: para las tres, los productores de imágenes son el punto de referencia para la explicación de sus obras y, por lo tanto, prácticamente, la historia de la producción de imágenes no es otra cosa que la historia de los artistas “creadores” de las obras. El artista es el intérprete del mundo por las obras creadas por él y, por lo tanto, el sujeto creador. Para explicar una imagen o escribir la historia de la producción de imágenes es preciso, pues, volverse hacia los creadores, ya que es en ellos y a partir de ellos como encontramos la razón de ser de sus obras.
Una monografia de artista no posee, legitimidad sino a condición de no querer hacernos conocer a un artista: debe ser llevada de tal manera que contribuya al conocimiento del objeto de la historia del arte: las ideologías en imágenes.
El hombre, el individuo creador, es el centro del universo. Es su actividad la que produce al mundo. Puede afirmarse que ideología del Hombre Creador es la ideología burguesa constante en todas las formaciones con dominante capitalista. Comienza a aparecer en Europa a mediados del siglo XV en los núcleos burguesas de las formaciones sociales con predominio feudal.
El concepto del genio y de la obra como creación de la omnipotente personalidad: son los grandes descubrimientos del Renacimiento, pero esto no es más que un descubrimiento de la burguesía que efectúa la acumulación primitiva del capital.

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